Crónica Ironman Frankfurt 2017

Este año me lo había currado especialmente y me hacía especial ilusión hacer el siguiente Ironman por los motivos que ya expliqué en mis reflexiones previas. Después de dos días por la zona disfrutando de los compañeros, la expo y todo lo que implican los días previos a la carrera, llegó el domingo y me planté en la línea de salida de mi sexto Ironman. Así fue el día…

Swim

Minutos previos a la salida me dirijo al cajón de salida. Últimamente había tenido buenas sensaciones en el agua, pero aún así quise ser conservador y me puse en el cajón de 1h10/1h20, que es la media de ritmos de mis Ironman previos. Dan la salida (en rolling start) y salgo muy tranquilo, intentando ajustar el ritmo para no quedarme corto ni pasarme. La primera vuelta nado muy bien, concentrándome en la técnica y procurando agarrar agua. Intento encontrar unos pies que me lleven forzado a buen ritmo, pero me resulta misión imposible. Cuando creo que los he encontrado, noto que voy demasiado relajado y aprieto fuerte para adelantar. Salgo del agua en la primera vuelta y miro el crono. Empiezo a hacer números y calculo que si aguanto el ritmo puedo salir del agua en 1h14′, justo como en 2014.

Empiezo la segunda vuelta aún a buen ritmo. Llego a la última boya de giro y enfilo hacia la orilla, todavía sin encontrar unos buenos pies. Finalmente, cuando deben quedar unos 500 metros, me adelanta un chico que debía ir unos 10’/100 más rápido que yo. Me pongo a pies, apretando los dientes. Finalmente salgo del agua y el reloj marca 1h5′. No me lo puedo ni creer, he mejorado 9 minutos mi mejor marca!

En la T1 me tomo mi tiempo para secarme los pies, ponerme calcetines, guantes, crema solar, etc. Al coger la bici el Garmin no sincroniza bien y pierdo tres valiosos minutos reseteándolo. Decido no estresarme ni aceptar pensamientos negativos, ya que hacer marca no es mi objetivo este año.

Bike

Me subo a la bici con la esperanza de acabarla en 5h30/5h40. Empiezo con malas sensaciones y plantándome fácilmente en 260W sin darme cuenta, así que intento subir cadencia e ir calentando las piernas poco a poco. Me centro en acoplarme y recoger bien los brazos, hacer fuerza hacia abajo y evitar movimientos innecesarios que gasten energía inútilmente.

Durante toda la primera vuelta intento no pasarme de los 220W medios. Al haber entrenado todo el invierno por potencia he aprendido a regular, así que no me resulta tarea difícil. Paso por puntos míticos de la carrera como el tramo adoquinado o la subida donde se agolpa la gente a animar. Precisamente en ese tramo es donde más tengo que regular, porque la emoción me hace ponerme enseguida en 400W sin enterarme.

Empiezo la segunda volando por Frankfurt a 40km/h, muy contento de mi estado. Piernas frescas, cuerpo activado y buena media. Paso el km 120 y evalúo mi estado. Me encuentro muy fresco. Decido dedicar los 60 kms restantes a intentar mantener el ritmo que he llevado hasta ahora. Paso otra vez el tramo adoquinado y al salir del pueblo noto un ruido raro en la rueda delantera, Paro en el arcén a revisarla pero finalmente todo parece estar bien, así que sigo adelante cruzando los dedos.

A partir del km 160 empiezo a notarme cansado. Voy mirando el Garmin y efectivamente compruebo que la potencia que desarrollo ha bajado bastante. Aprieto fuerte, pero a misma sensación de esfuerzo estoy generando 20W menos que hace un par de horas. Finalmente me bajo de la bici en 5h20′, mucho mejor de lo que esperaba!

Run

Después de dar un beso a Silvia empiezo a correr, llevando 6h30′ de carrera aproximadamente. En ese momento intento fijarme un objetivo realista. Soy consciente de que llevo dos años sin hacer una carrera de estas características y mi cuerpo y mi cabeza han olvidado muchas sensaciones, así que decido intentar bajar de las 4 horas. Eso me llevaría a hacer un sub 10h30, que no estaría nada mal.

Empiezo a correr a 5’20”/km con el objetivo de aguantar el ritmo al menos hasta el km 30. Enseguida noto un dolor en el dedo gordo del pie. Un kilómetro después paro en un banco, me quito la bamba y observo una gran llaga que se me  ha hecho durante la bici (aún no entiendo cómo!). Hecho el daño, tiro adelante e intento olvidarme del dolor. Al cabo de un rato se acaba durmiendo y el dolor solo vuelve intermitentemente. Entro en el parque para ir acabando la primera vuelta y al esquivar un charco meto los dos pies hasta los tobillos en otro charco aún más grande. Cagada. A partir de ahí empiezo a correr con los dos pies mojados. Paro un par de veces a sacarme las bambas y escurrir los calcetines, cosa que ayuda bastante pero no hay nada como correr con los pies secos.

Paso la primera vuelta a buen ritmo y con sensaciones aceptables. De momento la barriga no ha protestado, así que conservo esperanzas de poder hacer la carrera sin visitar el wc. Sobre el km 13 ya empiezo a notar la barriga muy hinchada y “movimiento de tripas”. Llego al wc por los pelos, perdiendo los primeros 3 minutos. Sigo adelante, todavía manteniendo el ritmo objetivo. La barriga vuelve a protestar y en el siguiente avituallamiento vuelvo al wc. Vamos mal. En total voy tres veces seguidas al wc.

Acabo la segunda vuelta, doy un beso a Silvia y sigo adelante. Sobre el km 23 empiezo a tener unas sensaciones muy malas que no había tenido nunca. El corazón me da palpitaciones, tengo sudores fríos y me viene un fuerte dolor de cabeza. Con todo ello viene una sensación de mareo, mal rollo y paranoya. Me entra miedo y empiezo a caminar. Al bajar de pulso las sensaciones se disipan y vuelvo a correr, pero las sensaciones vuelven. Cada vez que subo de pulso vuelven los escalofríos y las palpitaciones. Primero pienso si no será que no he tomado suficientes sales o que haya tomado demasiadas. Luego me doy cuenta que he cometido el gran error de haberme tomado unos 7 geles con cafeína, a la que soy bastante sensible. De ahí viene todo.

 Ya hecho el daño, empiezo a caminar muy desanimado. A pesar de los problemas, creía que podía alcanzar mi objetivo de acabarla en menos de 4 horas. Ahora ya se me escapa. Pienso en los 19 kms que me quedan por delante y que no quiero andarlos. Me siento totalmente fuera de carrera, paseando, sin sufrir lo más mínimo, sin dar lo que sé que puedo llegar a dar. En ese momento decido que en cuanto encuentre a Silvia me retiro. Camino durante 7 kilómetros muy frustrado, de vez en cuando intentando volver a correr pero habiendo de parar a los 20 segundos.

Acabo la tercera vuelta y no veo a Silvia hasta el km 31. Ahí paro y le digo lo que me ha pasado y que voy a abandonar. Empiezo una lucha interna en la que mi parte más sensata me pide abandonar y mi corazón me pide seguir adelante. He luchado mucho todo el año por estar ahí, así que decido darme una oportunidad. Me siento en el césped 10 minutos compartiendo mi dilema con Silvia que, pobrecita, no sabe qué decirme. No quiero abandonar, pero no quiero acabar andando. Quiero sufrir el Ironman. Después de un largo divagar decido que voy a intentar correr. Si puedo correr acabo, y si no me retiro. Le digo a Silvia que cruce el puente y nos vemos en 3 kms. Empiezo a correr a 5’/km y después de 2 minutos aún me encuentro bien. Me invade una gran alegría al poder sentir otra vez el dolor de piernas y el sufrimiento conocido.

Veo a Silvia al cabo de un rato y le grito que se vaya para meta, que hoy acabo por mis cojones. Con una gran sonrisa se va y yo sigo adelante, llegando al parque y dando la vuelta en dirección a meta. Paso el puente y me dan escalofríos, esta vez de emoción. Entro en los últimos kilómetros, llego a la alfombra y me invade una cálida y familiar sensación. Cruzo la meta en 11h36′ con la sensación agridulce de no haber podido hacer la carrera que quería, pero contento por haber conseguido sobreponerme y darle un giro a la carrera cuando creía que todo estaba perdido. Hoy he aprendido mucho y he identificado muchos errores que no pienso cometer en mi próximo Ironman.

Este Ironman se lo dedico a quien me dio la mitad de mis genes, mi padre, que aunque ya no está con nosotros, sigue vivo dentro de mí.

Hasta el año que viene en Ironman Barcelona!

2 comments

  1. Hijo mío sabes que tu padre estaba muy orgulloso de ti por tu fuerza mental y le daba mucha importancia a lo que haces en tu carrera y en tu deporte, y allá donde esté siempre estará a tu lado alludandote y protejientote, el te adoraba hijo, igual que yo. Ole tus wevos, te quiero mucho y te admiro. 😍😍😍😍😍😍💓💓💓😘😘😘😘

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